Todo empezo el día que me quede en casa y deje salir mi cuerpo a trabajar.
Le dí la oportunidad de que me demostrará que podía cuidarse solo, algo rutinario en cualquier humano sensato.
Yo me quede dormido en las sombras de mi habitación, flote hasta tarde antes del medio día, contemple la simpleza de las gentes que viven al lado, ví como se extinguía la luz de mi vecina.
Yo me hable por la tarde por telefono, platicamos animadamente de como me sentia libre de mí, lo que me sorprendio fue el resultado de dejarme libre. Me di cuenta que yo podía vivir sin mí, que podía confiar en mí para hacer las cosas desde las más sutiles hasta las más complejas. De hecho todos pensaron que era yo el que estaba ahí!!
Ahora que nuevamente estamos juntos, hemos aprendido a compartir y a trabajar hacía el mismo lugar...
martes, 16 de febrero de 2010
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